Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
Somos los que creemos que el haz de las posibilidades no se reduce jamás. Todo lo que aparece dentro de nosotros y vamos esparciendo en las cuadras caminadas y noches a punto de dormir, son pájaros e hijos que con el tiempo salen a volar y a jugar.
martes, 2 de agosto de 2011
domingo, 12 de junio de 2011
de eso no se vive (flyer + info)
#música
- Lucas Magnin - Acústico Experimental [myspace] -
- Jesu Guzmán -
#leen
- Analía Fernández Fuks (Bs As). Presenta su libro Soy un efecto, editado por Nulú Bonsai -
- Rocío Pavetti (Cba) -
- Anuar Cichero (Cba) [blog] -
- Antonella Paltrinieri-Fissore (Cba) -
- Facu Casas (Cba) -
#intervención/performance
Les Susurradores
#miniferiadelibros
#hora: 22 hs (y después fiesta anti sistema)
#lugar: Baobabs - Espacio de Arte y Diseño - Vélez Sarsfield 837
#entrada: $10 (Pizzas Free la primera hora)
sábado, 4 de junio de 2011
Programa Homenaje a María Elena Walsh (online)
El martes 31/05/11 estuvimos en el programa El Vagabundo de las Estrellas recordando a María Elena, por Radio Nacional Córdoba (AM 750 KHz). Muchas gracias, Chacho, por el espacio, la buena onda (y también por la teta negra!!)
Escuchar online
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lunes, 30 de mayo de 2011
Yo quiero ser Juglar, ¿y usted?
¡Buenas salenas, transeúntes! Están todos invitados a tomar el té, esta noche en el teatro mágico, con el Chacho y Les Susurradores. Las palabras estarán a cargo de María Elena Walsh: juglar, pájara, cantora, cuentera, amiga de los gatos. A través de nuestras voces, recorreremos algunos poemas de su libro Hecho a Mano, hasta que se lo lleven preso al Coronel. Contacten a su distribuidor de internet amigo, pídanle la radio al vecino, acompáñennos en vivo con su escucha, sintonizando:
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martes, 24 de mayo de 2011
"Yo quiero ser juglar". Algunos poemas de María Elena Walsh
ARTE POÉTICA
Rarísima, desesperada
complicidad de los papeles.
Es muy lindo decir naranja,
pero la tinta cómo duele.
Cuánta fatalidad nos hace falta.
Yo no sé cómo hay gente que se atreve.
Me olvidaría de vivir
pero aprendí cómo se muere:
clavándose una lapicera
en el amor a la intemperie,
o resbalándose memoria abajo,
sin paliativos, infinitamente.
Y me pregunto para qué.
No hay apariencia que conteste.
Al fin y al cabo me pondría
a hacer espuma con laureles
y cambiaría la posteridad
por una basurita, por un peine
Hace tiempo que tengo ganas
de decírselo a mucha gente:
sepan que callo de certeza
y que fallezco de obediente,
y que no tengo la menor idea
y que me desespero para siempre.
Cuánto más cómodo sería
imaginar entre los peces,
disimular como el rocío
todo delito transparente,
colaborar co intachables piedras
o llamar por teléfono, o que espere.
Hasta cuándo podré durar
en un empleo tan urgente,
tan frágil, sin escapatoria,
escarbando lo que sucede
en zonas sumergidas donde todo
se quiere arrepentir pero no puede.
La verdad es que soy testigo
de festividades solemnes,
que padezco una colección
de musicales intereses,
que ríos y manzanas me autorizan
y estoy a cargo del color celeste.
Pensar que no sabremos nunca
qué pasa dentro de las nueces.
No me pregunten. Con locura
y con el permiso de ustedes
me voy a agonizar otro poquito
con las palabras. Hasta que me lleven.
SOLICITUD DE EMPLEO
He militado largamente
en oscurísimos recintos
de donde traigo una batalla
que no se termina nunca.
Estoy en guerra casi todo el tiempo
y espero que me gane una paloma.
La verdad es que también sirvo
para desordenarlo todo.
Con qué cuidado precipito
plantillas en la primavera,
y alterando sensatos equilibrios
me dan lo mismo números que grillos.
No faltaría a la modestia
si dijera que siempre estuve
muy dotada para el olvido.
Guardo volúmenes de ausencia,
antologías de temblor marchito,
catálogos de deudas y neblinas.
He trabajado anteriormente
en invisibles oficinas
llenas de crisis apilada
y documentos vegetales,
donde los pájaros me habilitaron
con un diploma de mirarlos siempre.
Diré también para abreviar
que estudio lágrimas modernas
y pienso publicar un libro
de suspiros cuando me muera,
y que tengo por todo patrimonio
un montón de relámpago vigente
Todos estos antecedentes
Animan a solicitar
que me permitas ocuparme
en derrumbar sobre tus manos
la dulzura que pongo inútilmente
sobre manteles de confiterías.
Quiero por fin tener empleo
de suavísima permanencia
adentro de tu corazón,
coser con lágrimas y arrimo
toda fatalidad que te amenace
con botones caídos o desgracias.
Quiero servirte de costumbre
y que utilices lo que soy
para fundar una sonrisa
o ceremonias con pañuelos,
o para siempre, o para lo que quieras,
desde un copo de nieve hasta el amor.
TELEGRAMA
La ciudad organiza
metálico suspiro
y párpados de tiza.
No importa, yo te miro.
Ráfagas van pasando
de tiempo traicionero
y nadie sabe cuándo.
No importa, yo te espero.
Un niño que no llora
asesinó al asombro
con ametralladora.
No importa, yo te nombro.
Eran menhires, son
el ángel y el amigo
viendo televisión.
No importa, yo te sigo.
Un pájaro responde
con brío debilucho
y nadie sabe dónde.
No importa, yo te escucho.
Un río se desliza
con método de llanto
y flores de ceniza.
No importa, yo te canto.
Pasan sombras aciagas
con el dolor desnudo
y dedos en las llagas.
No importa, yo te ayudo.
Quizá el amor termine
o dioses del olvido
lo destierren al cine.
No importa yo te cuido.
Hay besos en probetas
y máscaras de cuero
que acunan escopetas.
No importa, yo te quiero.
He militado largamente
en oscurísimos recintos
de donde traigo una batalla
que no se termina nunca.
Estoy en guerra casi todo el tiempo
y espero que me gane una paloma.
La verdad es que también sirvo
para desordenarlo todo.
Con qué cuidado precipito
plantillas en la primavera,
y alterando sensatos equilibrios
me dan lo mismo números que grillos.
No faltaría a la modestia
si dijera que siempre estuve
muy dotada para el olvido.
Guardo volúmenes de ausencia,
antologías de temblor marchito,
catálogos de deudas y neblinas.
He trabajado anteriormente
en invisibles oficinas
llenas de crisis apilada
y documentos vegetales,
donde los pájaros me habilitaron
con un diploma de mirarlos siempre.
Diré también para abreviar
que estudio lágrimas modernas
y pienso publicar un libro
de suspiros cuando me muera,
y que tengo por todo patrimonio
un montón de relámpago vigente
Todos estos antecedentes
Animan a solicitar
que me permitas ocuparme
en derrumbar sobre tus manos
la dulzura que pongo inútilmente
sobre manteles de confiterías.
Quiero por fin tener empleo
de suavísima permanencia
adentro de tu corazón,
coser con lágrimas y arrimo
toda fatalidad que te amenace
con botones caídos o desgracias.
Quiero servirte de costumbre
y que utilices lo que soy
para fundar una sonrisa
o ceremonias con pañuelos,
o para siempre, o para lo que quieras,
desde un copo de nieve hasta el amor.
TELEGRAMA
La ciudad organiza
metálico suspiro
y párpados de tiza.
No importa, yo te miro.
Ráfagas van pasando
de tiempo traicionero
y nadie sabe cuándo.
No importa, yo te espero.
Un niño que no llora
asesinó al asombro
con ametralladora.
No importa, yo te nombro.
Eran menhires, son
el ángel y el amigo
viendo televisión.
No importa, yo te sigo.
Un pájaro responde
con brío debilucho
y nadie sabe dónde.
No importa, yo te escucho.
Un río se desliza
con método de llanto
y flores de ceniza.
No importa, yo te canto.
Pasan sombras aciagas
con el dolor desnudo
y dedos en las llagas.
No importa, yo te ayudo.
Quizá el amor termine
o dioses del olvido
lo destierren al cine.
No importa yo te cuido.
Hay besos en probetas
y máscaras de cuero
que acunan escopetas.
No importa, yo te quiero.
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